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miércoles, 4 de enero de 2012

NADA ES LO QUE ANTES FUE


Hace poco más de medio año que no transitaba por allí. Aquel parque, aquellos vecinos hoy sentí como retornar a mi niñez.

Nunca falta el vecino osado que sale a la puerta de su casa con una toalla alrededor de la cintura – si tan sólo fuera un cuero con tabletas por vientre, con gusto se la jalaría – Luego, avanzar y encontrarme a un primo al cual años luz no registraba, ni que hablar del grupito de tíos desempleados que llevan ya muchos años en la mochila, se sientan en la misma vereda de siempre y esperan a que alguno de ellos se ponga unas cervecitas. Estaba por allí el mismo hombre con su gran sombrero de alas, todo un chalán, siempre con su pantalón de sastre y camisa de vestir manga larga. Veo que por estación, mudo de lado, pues busco el refugio de un frondoso árbol. Su cabeza llevaba un gran mantón blanco, rematado con su moustache canoso también; se nota que por él si pasaron mucho los años; pero vi también que aún saluda galantemente y con piropos a cuanta mujer pasa a su lado. Definitivamente ni el implacable sol de este verano podría evitar que este señor old school deje de salir a deleitarse con cuanta fémina que pasa, ni a regalarles sus tan elaborados piropos.

Al término del mismo parque, el clásico puesto de raspadillas con todos los sabores veraniegos; rodeado con todos los clientes que a horas del mediodía desean aplacar el calor acuciante de temporada.

Pensar que dentro de poco toda esa ruta cambiará para siempre, tras el asfaltado de toda esa vía. Muchos no podrán salir a sentarse frente a la fachada de sus casas, o niños que no podrán jugar en la calle tal cual lo hacían antes, adiós pichanguitas, adiós grupos agazapados en las esquinas tomando sus chelenas bien helenas. Hasta pronto, puestos informales de alguno que otro que aprovechó para vender fruta, verduras o carnes.

Habrán algunas cosas que si se extrañarán y en definitiva serán algo difíciles de readaptar; pero lo que jamás extrañaré es a aquel vecino osado y pipón que se exhibe con descaro, con la toalla a la cadera y mostrando media raya trasera.

No sé cuando volveré a transitar por allí y recoger pasos olvidados, como hoy; más si sé que nada volverá hacer como antes lo fue.

Memoria de un 4 de enero
Hottie Aisha {4U&me}
© 2012

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