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miércoles, 20 de abril de 2011

IAN PRIANI Y VIRGINIA MASEN

 Hola mis amores regreso con esta historia llena de amor, magia y fantasia, es dedicada para una mujer que al igual que mucas como nosotras es una gran mujer luchadora, magiaca, risueña, alocada, y simplemente apacionada...Mi gran amiga Virginia Burgos esta es tu historia y con todo el amor y cariño del mundo te la entrego, mis amores disfrutenla!!!! y no olviden dejar su comentario...Gracias por dejarme entrar en sus corazones....


Historia por Virginia.
El cigarro estaba ya a la mitad de terminarse, la copa que me serví estaba a medio tomar la sensación de saciedad me sobraba y no sabía con que mas tranquilizarla, estaba tan ansiosa por que quería mas cigarro, mas licor y mas historia pero había algo que me faltaba, cigarros y otra botella de vino tinto. Y qué decir del libro que leía una historia completamente sacada de la fantasía, y los personajes que decir de cada uno de ellos en especial de el protagonista un hombre alto, cabello negro, unos ojos de color topacio y qué decir de la piel era de terciopelo muy suave y sus poros siempre abiertos, siempre descrito con un buen cuerpo y también muy bien dotado de todas partes, creo que todas las descripciones son de un hombre perfecto, y como no, si era sacado de solo una fantasía. Está definitivamente era la vida perfecta para una guionista de la revista People. Una de las revistas más famosas y maravillosas de Italia. Mi trabajo no me pedía mucho solo una crónica diaria sobre cultura, libros o espectáculos, la verdad nada de esfuerzo pero también tenía algo más que otros no, hambre de crecer y mi jefe me estaba a punto de ascender a Gerente General de mi sección y estaba feliz por ello.
Mire hacia mi copa y estaba vacía suspire y me eche para atrás en mi silla, necesitaba más y comenzaba el nerviosismo, el ambiente se torno un poco frio y con aire, así que al ver por la ventana que eso sucedía me puse un sweater liviano tome mi cartera, mis audífonos y mi Iphone pues ya que la música era parte de mi y agradezco a la vida por darnos la música. Puse a mi grupo favorito “Muse” un grupo fenomenal y participante en el Soundtrack de Crepúsculo una de las series más hermosas de la historia, puse volumen medio y camine por la calle, el aire tocaba mi rostro y me sentía liberada y qué decir de las calles nadie que me pueda interrumpir mi recorrido, lo que más me dolía o no quería pensar era todo lo que tenía que recorrer para llegar a una local donde sacien mis vicios.
Pues bien camine una cuadra y el aire era incesable, me cerré los botones del sweater y subí mas el volumen, el viento me guiaba y me trataba de decir algo pues cada vez que cambiaba la música sentía un sonido agudo y tenebroso. Cuando vi hacia el frente me encontré con una muralla con más de metro y medio de altura, la verdad me sorprendía y eso que vivía ahí desde hacía ya 4 largos años, eso me causo escalofríos el pensarlo y aunque también la muralla, seguí caminando y en la esquina siguiente me percate que tenía más de lo normal en terreno pues doblaba la esquina y me hacía sentirme más vulnerable a tal muralla.
No le veía fin hasta que encontré en la esquina un ladrillo tirado a media calle y también un gran hueco sobre de esta, la curiosidad de una mujer es mucho más grande que cualquier otra cosa en este mundo así que me dispuse a entrar en esa inmensa muralla, al cruzarla el viento se detuvo pero continuo al poco tiempo, y cuando estaba parada y tenía la muralla a mis espaldas mira una gran colina frente a mí, como si fuera un gran bosque y que estaba frente a ese bosque que mas que boscoso estaba enorme, me dio miedo pero a la vez mucha curiosidad, y qué decir de mi corazón estaba latiendo no sabía si de nervios, de miedo, o de inseguridad.
Camine hacia esa gran colina y cuando estaba en la punta de ella me pare y encontré un gran y hermoso viñedo seco y sin vida, eso inundo de tristeza mi corazón y la verdad era muy raro ver un viñedo por esta parte de Italia pues ya que se secaban muy rápido y no tenían mucho que sacarle pero la verdad era que me sorprendía encontrarlo ahí, seguí mi camino entre este viñedo y me encontré al final de él, pero al darme cuenta estaba ya en otra colina menor a la principal, esto me parecía más que nada una enorme campo sin fin, y cuando volví a mirar hacia la izquierda me encontré con un hermoso rio que cruzaba la propiedad y todo el viñedo eso me fascinó, pero había algo que no me gustaba así que quería ir para ese lugar y cuando di mi primer paso, voltee para cerciorarme que no había nadie viéndome o vigilándome.
Y cuando vi el estaba ahí, un hombre alto con capa y capucha en la cabeza, su vestimenta era muy elegante y principalmente de diseñador, no le vi el rostro y no sabia quien era, pero lo que no tenia seguro era que al verlo me asustaría tanto que por correr mi pie se atoro en una rama y solo sentí cada uno de los golpes por las piedras, mi cabeza llena de tierra y como bajaba poco a poco la colina, sintiendo cada uno de los golpes. Caía por la gran colina y no sabía hasta cuando terminaría, solo sentí cuando estaba en el gran lago, ya mojada y llena de lodo. Fue tan frustrante que intente pararme pero no podía, eso me hizo pensar que tal vez me lastime algo de gravedad y cuando intente pararme de nuevo sentí un roce sobre mi espalda y mis piernas, cuando vi de reojo observe entre el desmayo que estaba en los brazos de la misma persona que me asusto, él quería cubrirme con su gran capa, pero a la vez no podía pues ya que estaría al descubierto totalmente y solo me la puso sobre mí, me subió a su caballo que estaba junto a él cuando lo vi y todo mi cuerpo me dolió como si me estuvieran abriendo una gran herida. El subió detrás de mí y la verdad me sentí tan cómoda y calientita que no hice ningún gesto de dolor para que no pensara que estaba más peor de lo que se veía, así que intente mirarlo a la cara pero el se cubría, había muchas leyendas, comentarios y chismes sobre el pero la verdad es que como jamás me tope con él en el pasado nunca pude decir si eran verdad o mentira.
Nos dirigíamos hacia el gran castillo que estaba en la otra colina, un poco lejos de donde me encontraba, y al llegar, un tipo alto y delgado pero ya de edad avanzada nos esperaba en la entrada de la gran puerta de madera con un grabado muy singular de ángeles, el gran hombre misterios se bajo el del caballo y le pidió a José que le ayudara, lo sé porque él dijo su nombre así que por eso deduje que se llamaba así, cuando intento bajarme del caballo dije que estaba bien y que no tenía nada, pero él me tomo por la cintura y me jalo, a lo que hice fue quejarme de dolor.
-Creo que si estas mal y te vera un doctor—dijo esa voz tan masculina fuerte y varonil que tenía el.
-No, estoy bien, así que me voy a mi casa.-dije sin más y directamente hacia la salida, pero ahora que recordaba no sabía dónde estaba la salida.
-Te dije que no y ahora vienes conmigo.-me volvió a decir pero esta vez me jalo de la mano y me llevo dentro del castillo.
Al entrar mis ojos se abrieron mucho más pues de mi hizo imposible  entrar a ese enorme castillo, ya al verlo fue maravilloso tenía un aspecto antiguo pero bien cuidado, cortinas grandes y pesadas en cada una de las grandes ventanas de cristal, y qué decir del diseño esta total y completamente bien cuidado y pulido, caminábamos en una alfombra persa, y supe que era persa ya que la vi en la tv, en un documental de este castillo,  y al recordar esto espete una sonrisa y eso creo que no lo debí haber hecho.
-¿Qué te causa gracia?- voltio a verme y preguntando a la vez, pero yo solo lo mire.
-Nada simplemente que recordé algo y reí.-dije directamente y era la verdad.
Seguimos caminando y llegamos a una puerta de madera en la cual estaba tallada con varios tipos de flores eso me sorprendió ya que en el documental no dijeron nada, pero yo seguí caminando y él se detuvo, tan ida estaba observando cada rincón del castillo que no lo vi parar y choque con el sin querer. Solo me voltio a ver con cara de desesperado.
-Pasa, y ponte cómoda ahora regreso con el doctor.- me dijo al tiempo que abría la puerta.
-Estoy bien de verdad, no tienes que llamar a ningún doctor.-le volví a repetir pero no me hizo caso.
Salió y yo me quede observando cada espacio de esa habitación, tenía algo especial que me hacía sentir tranquila y llena de amor, era algo diferente algo que no había sentido hace mucho, la verdad no me gustaba lo que sentí y decidí salir corriendo, pero cuando llegue a la puesta el volvía entrar se me quedo mirando y yo igual. Hubo una conexión impresionante fue como si recordara una tarde en la casa de mi madre cuando yo era niña y todos estábamos tomando una rica sopa caliente de verduras, fue muy hogareño y lleno de vida y alegría. El me tomo de la cara con sus dos manos cálidas me guio la cabeza hacia abajo hasta que yo tenía mi frente en su boca y me dio un cálido beso en ella. Fue algo extraño y muy gratificante.
-Vamos Ian son las 4 de la mañana tengo que tomar un vuelo mañana y tu quieres que examine a ¿Quién?- Entro diciendo un tipo casi idéntico a él solo con la diferencia de que el tenia el cabello castaño casi rubio y los ojos verdes como una gema.
Ian era el nombre de ese gran hombre que me hacía temblar y desestabilizar mis sentidos y emociones. Creo que era un nombre perfecto para un hombre perfecto. El tipo parecido a el no tenia lo que Ian me hacía sentir, y sobretodo el refugio que sentía en el, fue algo extraño y sorprendente pero me atraía mas Ian…
-Ya te dije que necesito que la revises y no hay mas Marcelo entendiste.- Soltó el después de darme el beso en la frente y dirigirme de nuevo hacia el cuarto junto a la chimenea.
Ahí me sentó en el sillón me obligo más que pedírmelo y no tuve más que decir que si, hay alce mi pantalón y Marcelo me comenzó a examinar.
-Mmmmm, vamos a ver…-Miro una larga herida que tenía desde mi rodilla a mitad de mi pantorrilla.
-Creo que te coseré por que tienes un poco abierta la herida.- siguió examinándome y me pidió que me levantara.
Con mucho dolor mire a Ian y estaba a un lado de la cama y cuando vio mi mirada de dolor hizo el ademan como si quisiera ayudar pero yo pudo y después una expresión de rabia; no sabía porque lo hacía y tampoco sabía porque me obligaba a estar ahí.
-Bien tienes unos moretones en la espalda y en los hombros también tienes uno grande en el ojo y eso será conforme al tiempo que se curen. Te recetare unos analgésicos y quedaras como nueva.-termino de coserme y quemo todos los aplicadores llenos de sangre.
Marcelo guardo todo se dirigió hacia Ian le comento algo que no sabía y después se despidió.
-Bye querida cúrate pronto, espero me dejes dormir hoy-rio sarcásticamente y salió.
Intente bajar mi pantalón pero no pude así que espere un poco y lo volví a intentar pero ya estaba Ian a mi lado bajando mi pantalón con cuidado sus manos y mis manos se unieron y nuestras miradas coincidieron de nuevo y esto ya estaba haciéndose costumbre, pero una costumbre muy linda. El se acercaba más y más cuando de repente entro alguien por la puerta gritando y haciendo rabieta por tanto lio que se armo.
-Ian, Ian, ¿Qué pasa? Necesito que… ¡No puede ser! Pero mira nada mas el sillón de cedro, pero que te pasa primero la deberías de haber metido a bañar santo Dios niña no, no, no vamos anda te prestare ropa y te darás un baño caliente.-dijo esa desconocida gritando y haciendo mucho alboroto.
Ian se puso a reír y me dejo con ella sin más.
-Si Susy, hazlo y perdón ahora mismo lo mandare limpiar el sillón.- dijo sin más y dejándome a sus manos de esa tal Susy.
-Herman cuídala bien ok- le dijo Ian a la desconocida que ya no era una desconocida sabía que era su hermana y que hermosa hermana.
Caminando por más de 5 minutos llegamos a otra gran puerta como la primera que vi pero ahora al entrar me encontré con un cuarto muy bien decorado y con muy buen gusto digno de una mujer, me encontré con un recibidor y una mesita con arreglos florales, también al avanzar sentí una alfombra de lo mas tersa y me fue dirigiendo directo al baño, que estaba a lado derecho y junto con su guarda ropa hacían dos cuartos grandísimos. Ya en el baño me dio dos toallas, unas sandalias y me abrió la regadera.
-Bien creo que somos de la misma talla encontré unos jeans y una playera pegada, unos tenis y unas calcetas, creo que te regalare mi lencería nueva. Decía todo eso mientras lo sacaba y lo ponía a lado del jacuzzi que tenía el baño.
Me dejo sola y tarde un poco en quitarme todo a que estaba dolorida ya que tenía como dijo Marcelo muchos moretones, ahí había un espejo de cuerpo completo y no quise mirarme me metí a darme una ducha y la sentí tan rica y reconfortante como los brazos y las manos de Ian, fue como si viajara al pasado y me encontrara con el de nuevo, me llene de escalofríos esto hacia que me sintiera en casa y que raro había algo que me dejo pensando, este gran y hermoso castillo no tiene mucha servidumbre que se necesita solo hay dos por lo que vi también Marcelo y Susy, pero que raro, tal vez las leyendas callejeras tenían razón él era un gruñón y por eso siempre estaba solo, pero ahora haciendo memoria el estaba a punto de casarse, ¿Qué le habrá pasado? pensé y medite por un largo rato después Salí de la bañera con cuidado tome las toallas pero antes me examine y bueno Dios santo creo que estaba viendo a una alienígena llena de cosas moradas y rojas aquí y allá, me dolió creo más que nada el gran moretón que tenía en mi ojo, ¿Pero cómo iba a ir a trabajar?, ¿Cómo demonios lo iba a explicar?, sin más que decir y con gran congoja me comencé a vestir y observe detenidamente la ropa y casi dije para mí que jamás había tenido ese tipo de lencería de Carolina Herrera y qué decir de la ropa parecía Hugo Boss o inclusive Prada, eso me fascinó y no me negué a usarlos creo que nunca regresaran a la Princesa ¿Verdad?, pues ya que después de todo estaba en el castillo del Príncipe… mi mente no estaba despierta después de la caída, ahora entiendo pero, estuve en los brazos de el príncipe más deseado por todo el mundo Ian Priani, estoy en el castillo y con la gente más delicada de todo este país.
Me quede helada al recuperar todo y sobre todo a entender donde y con quienes me encontraba, esto nadie lo iba a creer pero es que en realidad estaba pasando y eso cada joven de la ciudad lo desearía. En ese momento entro de nuevo la princesa, y agache la mirada, y eso le extraño a ella.
-Pero que paso, ¿Te duele algo?- me dijo preocupada y se le notaba-
-No, solo que no me había dado cuenta que estaba frente a la realeza.- dije con la voz baja y con mucha pena.
-Pero mira nada mas, no te preocupes por eso querida no comemos y mucho menos te castigaremos, ni te llevaremos a un pozo o te colgaremos por eso, fue un accidente así que animo, además debo decir que le diste un rayito de luz al castillo, y a mi hermano, ya que ha estado en este castillo por más de 10 años sin salir ni ilusionarse por algo.- comenzó a decirme como si tuviera confianza y como si nos conociéramos de años atrás.
Creo que después de todo la realeza puede tener sus días de humanidad y no ser tan juzgados como a diario lo hacemos ni nuestra revista.
-Gracias a ustedes por ayudarme y bueno es hora de irme, no sé como agradecérselo pero tengan por seguro que le regresare la ropa y mi columna en la revista hablara bien por ustedes-le dije sinceramente y con todas las buenas intenciones-
-Espera ¿Tú eres Virginia Masen?, ¿Tu eres la gran columnista Virginia Masen?- me preguntaba asombrada y llena de intriga.
-Si, soy yo la misma que está llena de moretones y un ojo por salirse-lo dije en tono de broma y ella lo entendió porque rio un poco-
-Creo que tienes que quedarte el día de hoy o bueno lo que falta de noche ya es muy tarde y creo que será más seguro así  amiga mía, pues ya que seremos muy buenas amigas tu y yo- no dijo más me tomo de la mano y me dirigió con ella hacia una recamara cercana.
Recorrí parte del castillo y eso me gusto aunque la verdad no sabía que demonios seguí haciendo ahí, de repente nos topamos con el príncipe Ian.
-Hola príncipe Ian- le dije con un poco de vergüenza-
-Así que ya descubriste en donde estas y quienes somos, espero que en cuanto quieras puedas irte y no volver a pisar una propiedad privada-me dijo duro y sin sentimientos
-Si, lo entendí, espero jamás volverlos a molestar.- lo dije en buen sentido.
-Ian no te comportes como un macho con Virginia Masen, creo que se merece un poco de hospitalidad además la invite a quedarse por lo que falta de la noche creo que ya es muy tarde y le pasaría algo.-la hermana le soltaba una risa de complicidad
Se fue casi corriendo hacia una parte del castillo desconocida para mí, y Susy me siguió platicando de el castillo pero yo no podía seguir sin saber por qué les interesaba tanto mi nombre o él quien era, esa noche conversamos demasiado Susy y yo, ya casi se hacía de madrugada y tenía que regresar a mi casa. Después  me despedí de ella diciéndole que volvería y que no podía quedarme eso lo entendió y no dijo nada mas sin en cambio tenía una razón para verla de nuevo, me hice su amiga;  Salí del comedor sola y me fui caminando hacia la puerta ya todo lo que tenía que decir y prometer lo hice y Susy se quedo conforme así que la deje en la entrada de su recamara.
Caminando hacia la salida me encontré con el de nuevo el, ¿Me estaría esperando?, ¿Me exigiría que ya no regresara?, ¿O me correría definitivamente de su castillo y de su vida?
-Espera quiero hablar contigo antes de que te vayas, ven sígueme-me dijo en tono de orden
Yo me sentía presa, pues me ordenaba alguien que no era nada mío y además que en pleno siglo 21 quien daría ordenes.
-Mira prometo no volverme a meter en tu propiedad, fue una estupidez, ya casi amanece y ustedes no han dormido así que me retiro para que descansen todos y no volverán a saber de mi ok-le dije directamente y sin más.
Me dirigía hacia la puesta muy dispuesta a salir ya de ese lugar lúgubre y llena de saciedad, pues había sido una noche muy larga dolorosa y muy intensa en cuestión de sentimientos, hacia mucho que no sentía cosquillas en la panza junto a un hombre y mucho menos el sudor en mis manos, algo tenia y eso no quería sentirlo más pues ya casi 3 años de mi última relación la cual Salí herida y desmoronada, pero fui ahí justo cuando escuche esas palabras que me detuvieron de golpe…
-Por favor Virginia quédate aquí conmigo-soltó sin previo aviso y con un tono delicado y lleno de amor, si llenas de amor, era como sentí esas palabras.
Me quede helada sin más que decir en verdad, fue algo que jamás en la vida hubiera pensado que pasaría, y menos de quien se trataba y entonces no pude voltear no pude ni siquiera mirarlo después de eso, ¿Para qué me querría aquí? ¿Quién soy yo que es muy importante para él? Demonios necesito respuestas y no las estoy teniendo, que demonios me deparaba la vida en esos momentos.
-Hace mucho que yo no duermo creo que mi vida es estar despierto; solo te pido que te quedes, es algo raro lo sé y muy poco usual pero hay mucho que tengo que decidir y pensar y tu junto a mi lo hare con mayor seguridad y claridad, por favor no me hagas rogarte es algo que si no hare, solo te pido que te quedes conmigo solo unos días solo eso-seguía hablando sin decir algo que respondiera mis preguntas.
Comencé a dar la vuelta poco a poco y fue algo extraño porque yo también me quería quedar ahí con él y cuidarlo por toda la vida, velar su sueño y que durmiera si quisiera toda la eternidad, era como si yo necesitara estar con él y el conmigo. Al estar frente a él lo mire a los ojos y el solo esperaba a que dijera algo pero estaba helada, mis manos se dirigieron a su pecho marmoleo por los músculos, era como si entre mis manos estuviera una roca bien definida. Mi piel se erizo y él lo noto fue ahí entonces donde sus grandes manos pasaron a mis brazos y se acerco un poco más.
-Quédate por favor conmigo, se que tu podrás cambiar mi vida, pórtate bien y no me hagas rogarte.-me dijo de nuevo pero ahora más cerca y casi cerca de mi boca.
Mis labios llevados por la inercia se dirigieron directo a sus labios esto me sorprendió pero a la vez sentí pisar la gloria, el solo me abrazo y me correspondió el beso mas apasionado que yo. Mis labios sintieron sus labios eran tersos y llenos de pasión y de ganas de sentir a alguien tocándolos, su lengua era suave y recorría cada uno de los puntos de mi boca, fue un éxtasis lleno de miel y mi lengua dejaba que la manejara poco a poco pues ella estaba sedienta desde hace mucho de este tipo de contacto.
Estábamos en el balcón que estaba en su habitación en la cual me curo Marcelo y fue muy hermoso pues la luna estaba de testigo de ese beso, que para mí duro una eternidad pero en realidad solo duro unos momentos. Después me desprendí de él me dolió y quemo como si me picara una avispa sin aviso y el veneno recorriera cada parte de mí, eso fue algo que jamás había experimentado y me hizo tener miedo.
-¿Debo entender que ese beso es un sí, a mi pregunta?-Me dijo casi con sus labio de nuevo pegados a los míos, y con una sonrisa picara como no había visto jamás en un hombre.
-Sí, Me quedare aquí contigo el tiempo que tú quieras, al fin ya estoy condenada por traspasar una propiedad privada, ahora estaré en el infierno al paso que voy por besar al Príncipe Ian Priani.- le dije muy segura y al termino de mi oración llene mis labios de su lengua para volver a sentirme en casa.
Sus manos estaban en mi espalda pero una de ellas acaricio mi cara, de repente sentí un dolor punzante y vi que sus dedos estaban en mi moretón, el lo entendió y la quito de inmediato, el no quería despegarse de mi boca y a mí me faltaba aire, me sentía ya mareada y creo que el también pues se despego de mí y me tomo de la mano cuando vio que tome un poco de aire, cuando vi hacia donde me dirigía era hacia la gran cama matrimonial que tenia, estaba con una colchoneta rustica y me sentó en la cama sin mas era suave como si pisara algodón y me sentía en una nube de algodón definitivamente, me quede mirándolo y se paro frente a mí, lo mire de pies a cabeza y el no soltaba mis manos, era algo raro pero lindo, cuando llegue a sus ojos me di cuenta que tenía un brillo que no tenían antes y que me gustaba como se le veían esos ojos azules, mis manos estaban entrelazadas con las suyas pero despegue una de ellas y la coloque en su abdomen estaba duro y lleno de marcas yo creo que por el gym, de repente mi curiosidad era más grande y como lo dije la curiosidad de una mujer es enorme e imparable, mi mano bajaba poco a poco más hacia su miembro era algo que necesitaba ya y mi cuerpo estaba ya lleno de éxtasis y mis manos me sudaban y mis bellos se erizaban poco a poco, el también sintió lo mismo y hecho su cabeza hacia atrás como queriendo que no parara, y cuando mi mano completamente estaba en todo su miembro lo sintió erecto y lleno de virilidad, esto hizo que diera un suspiro y el solo contrajo su mano y su cuerpo para que pudiera yo sentirlo más. La verdad mi boca se estaba haciendo agua y eso me llenaba de pequeños orgasmos explotando uno a uno por todo mi cuerpo, y cuando estaba desbotonando ya su pantalón, el solo dio un suspiro más hondo y alejo mi mano de ahí, la llevo hacia su boca y me quede helada ahora más que nada.
¿Pero que había hecho?, ¿Estaba a punto de acostarme con él?, Santo Dios mi mente de nuevo cavilo poco a poco, y suspire más de una vez para ese entonces ya comenzaba a sudar, me dio pena así que baje la mirada, pero los nudillos de sus dedos se posaron en mi barbilla y la levanto.
-No tengas vergüenza, yo también te deseo desde que te tome en brazos en el lago, pero primero quiero que nos conozcamos mejor, y sobretodo quiero saber en verdad quien eres Virginia Masen, así que estás en tu cuarto, duerme lo que puedas que yo velare tu sueño-dijo dándome un beso en la frente.
Me acomode ya que esa noche nadie gano yo no me detendría hasta que el sea mío, pero él tampoco se detendrá en averiguar quién era, y sobretodo quería saber si era verdad que no dormía, pero no lo pude averiguar pues me quede dormida, como si una gran roca me callera encima y no poder despertar.
Al día siguiente un rayo de luz toco mi cara, y eso me pareció un dolor ya que tendría que despertar de ese sueño extraño, y sobre todo de ese sueño casi erótico que tuve con el Príncipe, quien lo diría yo soñando con un imposible, pero Dios mío lo que hace solo un beso, un simple beso, pero también depende de que signifique ese beso, un beso significa amistad, sexo y amor, en cualquier parte del mundo no importa la religión. Eso es lo que yo sabía acerca de un beso, pero bueno esboce una risa de pilla y abrí mis ojos.
Cuando lo vi ahí parado frente a ese resplandor del sol en la ventada, todo mi ser se volvió a paralizar, y fue ahí donde vi que no era un sueño, era real, él se volteo y me dio una sonrisa de lo más dulce, parecía como si no hubiera dormido, era extraño pero sentía como si hubiera resguardado mi sueño. Me sentía muy bien pero a la vez tenía un pánico por lo que nos depararía…
-Hola dormilona-Me dijo caminando hacia la cama donde yo estaba intentando sentarme.
No podía solo llegue a la mitad de el acto cuando el llego a mi rescate y me ayudo a sentarme bien, sentí su contacto gélido y muy suave.
-Gracias, en verdad me duele todo el cuerpo-le dije dándole una sonrisa.
-¿Cómo te sientes?-me pregunto con ojos expectantes.
-Bien solo me duelen los moretones pero creo que estaré mejor que bien cuando tome una ducha-él se levanto y camino hacia la esquina de el sillón de cedro que antes había manchado con lodo.
-Bien pues conseguí un poco de ropa nueva, tuve que adivinar así que si te queda grande lo siento, voy a mandar por tu desayuno-decía mientras me traía todo a la cama.
-Gracias, no debiste-intente pararme pero no podía y él se acerco de inmediato.
-Espera, yo te ayudo- su brazo rozo mi ceno y mis terminaciones nerviosas se activaron cual suich de la luz.
-El baño está ahí frente y cuando salgas tendrás tu desayuno, y ni una palabra mas harás lo que yo diga ok.-espero a que dijera algo pero ese roce me shokeo tanto que solo lo mire y el salió casi corriendo.
Tome la ropa que me puso en la cama y camine con paso lento hacia el baño me llamo la atención una fotografías que había en la chimenea frente a la cama, era una colección de fotografías, de Ian y lo sabía porque era desde pequeño hasta el día de hoy bueno hasta hace un año, y vi una en especial donde tenía brillo en sus ojos, aquel brillo que se les ve a las personas cuando tienen todo y cuando no pueden estar más feliz en la vida, pero en la siguiente fotografía había algo que hacía que su mirada fuera triste sin vida, como si la vida le hubiera arrebatado todo lo que un día llego a tener, no le tome mucha importancia y sin más me apresure a llegar al baño para que no me encontrara husmeando en su cuarto, deje la puerta entre abierta por si ocurría algo malo y salir corriendo.
El agua de la regadera era tibia y muy relajante, los dolores calmaron, colgué la toalla cerca por costumbre, y de inmediato al calentarse el agua se fue empañando todo, eso me hacía sentirme en la sauna, estaba desnuda, el agua toco mi piel seca y amoratada esto calmo los dolores en verdad y eso me hizo sentir bien, y no quería que terminara; ya habían pasado unos minutos y no quería salir, en eso deje que el agua siguiera cayendo después de que me tallara y me lavara mi cuerpo con un jabón de flores y shampoo de lavanda lave mi cabello, de repente mi mente se lleno de una nebulosa, como si fuera una nube en medio del desierto. Vino a mi mente la cara de Ian, era como si él me diera algo que no podía parar, era algo que sentía por el que por más que lo olvidara me daba por mas y mas pensar en el. Sentí como si me arrancara el corazón cuando pronunciaba su nombre, y un gran hueco cuando pensaba en que me abandonaría en cuanto yo estuviera.
El agua me caía en la cara, estaba tan metida en esa nebulosa que fue ahí donde me di cuenta que Ian estaba tocando mi piel, su contacto era tan cálido como el agua que me estaba cayendo que no quería ni voltear a ver si era verdad o mentira, pero tenía que hacerlo no brinque, ni mucho menos me espante no tenía el gran cuerpo pero tampoco era desmeritado pues 3 horas por 1 año en el Gym creo que valen la pena.
Al verlo a los ojos vi ternura, cariño, amor, deseo, y una inmensa pasión, si, pasión que yo también sentía por él y que quería que me hiciera suya, pero era tan raro y sobre todo era miedo, pues estaba involucrándome con un príncipe. ¿Quién lo podía creer?
Tome su mano con la que me tocaba y le di un cálido beso, el estaba sudando y una erección propia de alguien excitado se hacía notar, de repente mis manos lo jalaron y fue un impulso incontrolable, quería que me hiciera suya fuera como fuera, cuando mis manos tocaron su rostro estaba lleno de sudor por el vapor de la regadera, y su ropa estorbaba demasiado, intente quitársela pero al tiempo sus manos me rodeaban completamente, hasta que mis manos las colocaron donde debían para poder quitarle la ropa, no era gran cosa lo que llevaba una camiseta negra y unos jeans que podían quitarse con facilidad, lo que hacía que fuera incomodo era la puerta del baño que estaba a la mitad pero eso no nos impidió que siguiéramos, cuando sus besos me rodeaban toda mi cara y mi excitación era tal sus manos llegaron a mis pechos, erectos por sus besos y sus caricia, cuando el separo a tiempo su boca lo despoje de sus camiseta y valla sorpresa que me encontré, un hermoso y delicado abdomen digno de un Hombre que le dedicaba tiempo al Gym como lo imaginaba y eso me excito mas, cuando mis manos pasaron por ese hermoso abdomen su piel se erizo cosa que jamás había experimentado y la verdad me encanto verlo a merced mío, mis manos después de desnudarle su mitad del cuerpo querían mas así que le desabroche el pantalón, sus bóxers de Calvin eran negros acorde a la camiseta y su erección se hacía presente, cuando vio que mi sonrisa picara salió de mí, me tomo de los brazos y me dirigió hacia afuera como si fuera muñeca de trapo y me deje guiar, en el baño había un pequeño sofá que hacía que combinara con todo el enorme baño dorado, mientras caminaba se despojo de los pantalones y dejo a mi vista su redondo y bien torneado trasero, fue ahí donde me di cuenta hacia a donde me dirigía; “el sofá”.
Era cómodo, rojo, y muy delicado, el me volteo y me tiro al sillón de buena manera, para esto el quedo parado frente a mí y fue como ver a un Dios Griego salido del Olympo, el se quito de manera sexy los bóxers que era lo único que nos estorbaba, cuando de pronto vi una inmensa gloria que se avecinaba, vi como el cielo se desanublara y encontrara ese arcoíris que hacía mucho que no veía, más bien años, pues no podía sentir la gloria desde hace años, el sillón como lo dije cómodo estaba y era perfecto para hacer travesuras, cuando los dos sonreímos de nuestra travesura mis manos, besos y abrazos lo esperaban ansiosos por tenerlo dentro de mí. Mis piernas como si fuera algo automático se acomodaron para recibirlo y abiertas estaban cuando de repente él se dejo caer sobre de mi, mi boca estaba dispuesta a darle todo el amor que necesitaba después de haber visto en esas fotografías de tristeza y enseñarle que la vida puede seguir y ser feliz como nunca antes. Sus manos encontraron mis pechos erectos y su boca se dirigió hacia ellos con muchas ansias, tantas que el masaje y las pequeñas mordidas hacían que mis terminaciones nerviosas explotaran como pequeñas bombitas y eso me mataba, mis manos lo rodeaban con delicadeza como si tuvieran en sus manos a la más fina y hermosa creatura de la naturaleza, y fue ahí donde la visita a la gloria era inminente y sin escalas, su miembro erecto me penetro cual si fuera la medida exacta, mi cuerpo y su cuerpo se amoldaron de tal manera que a la primer envestida por un centímetro casi toco la gloria, pero no me preocupaba pues ya que era el comienzo del intento, el se levanto un poco para poder acomodar su miembro sobre mi y mientras mis manos recorrían sus pectorales que ya hacían más fuertes que nunca, a lo que él se dedicaba era a recorrerme con sus enormes manos todo mi cuerpo, y cuando estaba en mis estomago esboce un pequeño gemido de placer, esto le éxito tanto que sin avisarme me envistió y esta vez fue como si un ciego encontrara la luz que desde hace tiempo perdió, como si el que no escuchara apareciera la primer nota de toda su vida. Los moretones me dolían pero el dolor  influyo mucho para nuestra relación, ya que hacía sentirme más excitada, eso me hizo dando cuenta que me gustaba ser masoquista.
Fue precisa, dura y directa me penetro tan firme que me vine sin previo aviso, tan excitados estábamos que en esta ocasión siguió y siguió con las penetraciones, y después de un momento pensé que la gloria era tan poco como lo que había sentido en esa ocasión, la verdad no pensé que él lo lograra pero cuando mi lengua toco su lengua y un beso apasionado nos dimos dio su ultima envestida y se vino como lluvia en el desierto…
Esa tarde fuimos a recorrer los viñedos después de nuestras travesuras, nuestras miradas eran de dos adolecentes que se enamoraron con una sola mirada, fue fantástico, los viñedos eran hermosos pero descuidados.
-¿Por qué tienes descuidados los viñedos?-le pregunte normalmente, como cualquier amigo.
-Porque ellos murieron cuando yo morí hace tres años-me lo dijo como si su voz no tuviera vida, como si se hubiera petrificado.
No quise preguntarle él porque no quería que esa alegría que tuvo hace unas horas se desvaneciera, pero cuando yo estaba dispuesta a volver al castillo el comenzó una historia…
Historia de Ian…
Hacía tres años era la persona más feliz del mundo, era un príncipe lleno de amor y alegría por donde quiera, mis padres Vivian. Mis padres eran lo más importante de todo el mundo, eran mis amigos, y sobre todo me apoyaban en todo, hace tres años ya, ellos viajaban en su jet privado para llegar a mi cumpleaños, que por cierto ya es en 3 días, (el me dio una sonrisa de medio lado la cual me mataba), venían a traerme el mejor regalo que nadie puede pedir, un estúpido carro que solo podía conseguirse en Canadá, y claro como era su consentido fueron por él personalmente, yo no supe hasta que, que…(dejo la oración inconclusa, y le ardía solo de recordarlo). Hasta que vino el alguacil de Italia y nos vino a decir que mis padres habían muerto pues ya que su jet tuvo problemas por una turbulencia…Mis padres murieron rápido y no sufrieron, desde ese día mi mundo cambio por completo estoy a cargo de una gran familia que por lo que viste esta desmoronada, y un país que necesita a su príncipe, y por lo visto solo lo han visto por mi hermana, ya que ella se a estado encargando de las obras de caridad que tanto criticas, así que pues he sobrevivido a ello. Por supuesto esto no lo sabe nadie y eres la primera persona ajena a la familia que lo sabe, mi vida es obscura y llena de tristeza de ese entonces, pero llegas tu y eres como una maldición o una bendición no sé como verte desde que te rodee con mis brazos para salvarte de ese rio fue como si una flecha atravesara mi corazón y la llenaras de ese calor y amor que mis padres dejaron cuando se fueron. Lo único que pude decirles antes de verlos por última vez fue; los amo más que a mi propia vida.
Historia seguida por Virginia.
Mientras él me contaba su historia caminamos por todo el viñedo, y llegamos a un lugar muy lejos de la casa y de esa colina, era un lugar lúgubre y lleno de misterio, ahí vi una cripta con los nombres de sus padres, y el sin querer comenzó a sollozar, y a decirse a si mismo lo estúpido y niño que había sido solo por el hecho de haber pedido de cumpleaños un estúpido carro.
-Soy el más estúpido del mundo, por mi culpa están aquí- decía esas palabras, hirientes sin darse cuenta que hablaba con una cripta.
Cuando ya no soporte mas el verlo así, decidí acercarme no me importaba las consecuencias solo quería abrazarlo y tenerlo en mi pecho para poder consolarlo, ya que era lo que necesitaba que alguien estuviera a su lado y que le diera el amor que sus padres dejaran pendientes.
-No fue tu culpa Ian- son los designios de el destino lo que hace que pasen las cosas, esto fue un accidente.
Me miro con esos hermosos ojos llenos de lagrimas, me arrodille con cuidado ya que la espalda me dolía por ese sillón del baño que ahora sabía que era cómodo durante el acto, el vio mi dolor y se acerco a ayudarme pero ya estaba sentada junto a él, lo mire y lo tome de las manos, estábamos sentadas frente a la tumba de sus padres y con las piernas cruzadas.
-Ian en verdad, esto no fue tu culpa, ellos te están cuidando desde el cielo y siempre lo harán, tienes que dejarlos ir- le dije tratando de consolar su dolor.
-Pero es que no puedo ellos eran mi pedestal, mi vida se debe a ellos, y yo tenía que deberme a ellos- me dijo con el nudo en la garganta.
-Yo puedo ser tu pedestal de ahora en adelante si tu quieres.- no me daba cuenta de mis palabras hasta que se hizo un silencio sepulcral, estaba entregándole mi vida.
-Yo puedo ser la razón de tu vida ahora, tu lo eres desde el momento en el que te entregaste a mí en ese baño, mi vida te pertenece Ian y puedes hacer con ella lo que tú quieras, solo con la condición de que seas feliz, si yo puedo hacerte feliz y te hice feliz hace unos momentos puedo darte toda la felicidad que necesites- sus lagrimas me imponían ya que no dejaban de derramarlas  y no me arrepiento de lo que le acabo de decir estaba más segura que nadie.
-¿Tu vida ya es mía?, creo que tu vida es mía desde que te rescate de ese rio- al decirlo dio una sonrisa y me lleno de alegría.
-Cosa que te agradezco, y le agradezco al destino por haberlo hecho ya que encontrar a alguien que puede hacer con mi vida lo que quiera, excepto lastimarla…-le dije al tiempo que me acercaba para darle un beso
Ese beso fue demasiado rico para mí, su lengua me torturaba por que al igual que la mía quería probar cada rincón del, la excitación subió, pero una llovizna hizo parar nuestros instintos y correr a refugiarnos a algún lado, solo corrimos hacia la nada, y encontramos una chocita cerca de las caballerizas, lleno de paja y telarañas por todos lados, era algo que no habían abierto desde hace años, y el tuvo que usar todas sus fuerzas para abrirla pero aun así no se abrió y bueno ya estábamos más que mojados así que corrimos a la parte trasera de esa chocita y encontramos unas pajas fuera de lo que ahora vimos que era un granero.
Nos miramos, y fue como si nuestra adrenalina subiera al mil, de una tirón el  me jalo por mi mano y me cargo, mis piernas le rodearon la cadera y su miembro excitado me rozaba,  pues ya que mis piernas lo sentían, y eso me enloqueció, el me había aceptado y acepto también mi vida, hace unos momento se la había entregado y el la podía poseer cada vez que quisiera y descera. Por eso no me arrepentiría de nada, me recargo en la madera de el granero y eso hizo que hiciera fácil que nos desvistiéramos. Los jadeos nos acompañaban y al compas de nuestro baile, nos quitamos la ropas al mismo tiempo y mis pechos comenzaron a sentir las gotas de lluvia que nos mojaban, de nuevo tenía en mis manos su piel delicada y suave, me hizo recordar algo que hacía que me muriera de risa, si los medios de comunicación nos vieran, si nos vieran lo ministros, y qué decir de los congresistas y todos aquellos de la alta sociedad…Creo que morirían al ver al príncipe en esta situación, cuando vio que me divertía con mi imaginación me pregunto y le dije lo que pensaba al tono que el reía también y eso hizo que me tomara en brazos y me tumbara en la paja que estaba apilada ante nosotros, me bajo mis jeans y el los suyos, fue como si ya mi vientre estuviera sediento de su ser y de su piel, mis pechos se amoldaron de nuevo entre sus manos pero ahora solo los masajeaba como si quisiera aprendérselos de memoria.
La lluvia bailaba en nuestro compas, el viento y los relámpagos hacían que se hicieran perdidizos nuestros gemidos, esta vez no solo teníamos sexo, estábamos haciendo el amor, el recorría beso a beso cada parte de mi, y mis manos lo memorizaban de pies a cabeza, descubrí un hermoso lunar en su cuello y el descubrió mi tatuaje hecho en mi época de rebeldía sobre un vampiro llamado Edward, Ian lo mordió como si le tuviera celos, eso me enloqueció pues sabía que me quería solo para él y lo seria, mi vida era de él y ya no podía alejarme, cuando dejo de morderme quería que moridera mis labios él lo entendió y mis besos los llenaron, mi lengua lo quería para ella sola, pero su lengua lo impidió y el que termino dentro de mí, su lengua llena de pasión y amor, recorrió cada centímetro, me faltaba el aire y la verdad no me importaba, solo mi cuerpo quería estar dentro del, cuando se separo un minuto para acomodarnos en esa paja que nos picaba, sus manos rozaron mis piernas y se inclino, desnudos los dos bailábamos al compas de la lluvia, el viento y los relámpagos que hacían más rica la excitación y la adrenalina. Coloco nuestras ropas en un montón de paja y el se sentó, mis piernas lo siguieron abriéndose para poder montarlo a gusto y sin tanta picazón por la paja, su miembro erecto estaba y eso hacía que mi ser quisiera jugar con él un poco y no pudo penetrarme, y rio.
-No seas cruel, sabes que mi ser te quiere dentro de mi-me dijo con esa sonrisa picara típica de él.
-Creo que esta vez yo llevare el mando-reí junto con él y lo bese.
Entre gemidos estábamos, nuestros alientos se terminaron después de ese gran beso, la noche se avecinaba y así podíamos experimentar todo lo que quisiéramos, la lluvia caía mas y mas y nosotros mojados por la pasión y por esa lluvia que nos acogía, cuando tomamos la bocanada de aire él se fue directo a mis pechos, y mis gemidos crecieron, el los saboreo mis tentaciones carnales las deje fluir, ya que era el hombre que amaba con cada poro de mi piel.
Hizo honores para permitirle que estuviera dentro de mí y no lo sabía, mientras él seguía memorizando con sus manos mi pecho, me acerque mas a su miembro que estaba más erecto que nunca y con mi mano fui guiándolo a la gloria, el sintió como lo ubicaba a las puertas de mis labios, y dio un gemido agudo y profundo, se hizo evidente que sus penetraciones eran fuertes y llenas de vida, esta vez mi boca lo recorrió poco a poco, y mientras me penetraba lento yo me estaba por morir, sus manos se pusieron en mis caderas para que las guiara al son de su miembro, los grillos cantaban y los sapitos al compas de su mama croajaban, era mágico el acto, me aferre a él con todo mi poder, no quería soltarlo, quería quedarme dentro del para siempre, y nuestras penetraciones fueron tan rápidamente, que mi clímax llego de inmediato invadiendo nuestras ondas y cada rincón de nuestro ser nos estremecimos tanto que cada uno su piel se puso chinita, nos reímos en complicidad y nuestro acto fue magnífico y lleno de amor y fantasía…
Esa noche cenamos en el gran comedor rodeado de sirvientes, y la verdad no podía creer lo que sucedía con nosotros, es como si fuera una fantasía que cualquier chava de mi edad soñaría con tenerla, la cena se serbia con gran elegancia, su hermana y primo estaban de viaje como siempre, extrañaba a su hermana ya que se había convertido en mi amiga, lo que aun no entendía es que porque les sorprendía quien era, y el nombre que tenia. La verdad esa noche no importaba. Esa noche hablamos de nuestras vidas, lo que nos gusta y disgusta, lo que somos y él como somos, la verdad nos conocíamos más que a nadie en el mundo.
Esa noche dormimos juntos pero no tuvimos sexo, la verdad era suficiente por ahora, terminamos riéndonos de nuestras travesuras y de lo que hacíamos de pequeños. Le conté de mi vida y de cómo seguía viviendo después de que casi me ahogo en un charco que por cierto lo mataba de risa, esa sonrisa que no le veía desde que hicimos el amor en el granero, fue muy divertido verlo y que me contara lo que hizo en cada reunión de etiqueta a la que asistió, nos quedamos dormidos al tiempo cuando me dio un “Buenas Noches mi Viky”.
Pasaron dos días, ya después de ese gran día, la verdad no sabía qué hacer pues no había llamado a nadie, ni a mis amigas, ni a mi trabajo, y la verdad no sabía qué hacer, pero la verdad era lo que menos me preocupaba enserio, esos días, fueron hermosos, acampamos cerca de aquel granero donde recordamos nuestra locura y remos, también cabalgamos y nadamos cerca de aquel rio que estaba por matarme, recordamos muchas cosas y recorrimos todos los senderos del castillo, sin previo aviso me dio la gran sorpresa de que el viñedo comenzaba de nuevo a funcionar y también mando limpiar el granero y hacerlo útil, para todos aquellos que lo necesitaran.
Al día siguiente era el cumpleaños de Ian y la verdad no tenía nada planeado, el mando por todas mis cosas, y mis joyas, entre ellas había una medalla que me heredo mi papa, para aquel que fuera el ser más amado por mi y pensé que él lo merecía, baje a ver a Juan, el mayordomo para pedirle algo especial.
-Hola Juan, disculpe que lo moleste pero quería pedirle un favor-con las mejillas rojas se lo pedí pero no me importo pues ya teníamos mucha comunicación y sobretodo confianza.
-Si, dígame en que puedo servirle señorita- me dijo dulcemente.
-Mire quisiera hacer algo especial para Ian mañana pero no logro saber, ¿Cómo puedo hacer para que no se dé cuenta de la sorpresa?, además que pues yo misma lo hare- le dije sin tapujos y creo que comprendió.
-Le daré un consejito señorita, el joven Ian pasa un largo tiempo desde que despierta hasta en la tarde en la tumba de sus padres, ¿Por qué no aprovecha esa ocasión y realiza toda la sorpresa?- me dijo riendo pícaramente y tome su consejo.
Esa noche cenamos en la terraza y la cena le cayó súper pesada pues ya que al tocar las almohadas se quedo completamente dormido, la verdad me alegraba pues eso me daba tiempo de planear todo sobre la fiesta sorpresa.
Baje esa noche a la cocina y me di cuenta que todavía estaban trabajando las cocineras, y la verdad me encanto la cosa, baje las charolas de la cena y ellas me veían raro pero no hice que me afectara hasta que una muchacha me pregunto algo que me dejo boca abierta.
-¿Es usted de verdad?-me pareció extraño la verdad
-Creo que mientras respire seré de verdad, ¿Por qué la pregunta?-dije defendiéndome pero sutilmente.
-No me lo tome a mal, pero es que usted volvió a la vida este castillo, lleno de tristeza y me encanta porque está riendo de nuevo nuestro niño, y la verdad se lo merece- sus palabras me conmovieron y llenaron de lagrimas mis ojos.
-Gracias, y perdón si las tome a mal, solo que me desconcertaron, y que les parece si para conocernos mejor ¿Me ayudan con mi plan?-espete sin ninguna respuesta
-Claro, solo díganos que hacer y listo estamos acostumbradas a las ordenes- me dijo de nuevo la cocinera principal.
-Prefiero que me ayuden ¿Les parece?-volvieron a quedarse confundidas-Miren no las ordenare no me gusta mandar a la gente y solo necesito de su ayuda, hare una comida sorpresa para Ian y ustedes serán mis cómplices.-y así asintieron alegremente.
Planeamos todo lo de la comida y les dije que quería que estuvieran presentes la verdad no se lo creyeron, pero estaba segura que esa orden si se las daría.
Al día siguiente no espere mas y me levante temprano estaba ya todo listo en la cocina para comenzar la comida, y ellas muy alegremente para que les dijera como ayudarme. Como lo dijo Juan, Ian se levanto muy temprano y  fue con un enorme ramo de flores a ver sus padres, fue algo que yo ansiaba con ganas pues en lo que yo había estado ahí no había ido ni un solo minuto y eso no me gustaba.
Recordé algunas recetas de la abuela que venían en mis libros entre mis cosas, y como no olvidar su recetario, ella me enamoraba todos los días con alguna receta nueva, así que escogí uno de sus favoritos ella decía que esa receta si le encantaba a ella, nunca fallaría en alguien más. Escogí pavo con relleno francés. Un Espagueti a la italiana, y ensalada de manzana, de tomar un vino tinto de la reserva del 75, mande poner la mesa para 12 si como lo oyen 12 personas,  esto sería en grande, mande a las cocineras a que se vistieran decentemente aparte de que no se merecían que estuvieran todo el tiempo en la cocina y también a Juan, mi fiel compañero hoy en día.
Todo estaba listo,  y me fui a cambiar al último yo, escogí un vestido rojo que use en el coctel de navidad, tenia cuello en v y me llegaba a las rodillas, unas zapatillas a tono y me planche mi cabello cosa que no hacia hace mucho, escuche el cabalgar de Juan e Ian, así que Salí a su encuentro, y Juan tenía un deber taparle los ojos cuando pudiera, y sé que lo lograría.
Mande traer a las cocineras y trabajadoras del castillo a Juan y a mi estábamos en la puerta esperando a que entrara.
-¿Juan que significa esto?, espero que tengas una buena razón para hacerlo o si te pesara- dijo un poco impaciente.
-Soy yo Viky, dame la mano, y no veré nada porque si a alguien tienes que culpar es a mí- le dije al tiempo que estaba caminando hacia la entrada donde todos tenían confeti y una gran tarta de tres leches, que Panchita cocino con un gran amor.
-¡¡¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!!!!- todos gritamos.
Su aspecto era de infarto al vernos todos tan cambiados a como a diario están, o eso me imagine. De repente salió corriendo escaleras arriba con rabia y rencor, pedí que se quedaran en el comedor y gozaran el banquete pasara lo que pasara.
Iba detrás del, si estuviera a sus espaldas la puerta daría completamente en mis narices, y eso me dolió por que lo hice sufrir, pero no sabía porque, y me mataba, entre yo también y esta vez lo encontré en el piso lleno de rabia, y cerré la puerta lo más sutil posible. Me acerque muy lentamente y me arrodille junto a él, sabía que le dolía todo acerca de sus padres, pero tenía que superarlo, tenía  que comenzar de nuevo.
-Ian, amor mío, tienes que ser fuerte y seguir tu vida-le dije decidida y llena de razón-Veme estoy aquí… contigo, estamos todos los que somos tu familia, tus amigos, tus consejeros pero más que nadie estamos contigo todos las personas que te queremos y amamos, a caso no lo ves- él seguía llorando con un cuadro en las manos de sus padres- mírame, estoy aquí- Levante su cara con mi mano, y me dolió tanto verlo tan vulnerable, tan niño, tan indefenso.
-Es que no vez Virginia, no soy nadie, no me deben dar cariño todo lo que tengo lo destruyo-decía en un mar de lagrimas creo es el hombre que mas lloro en un momento de tristeza, creo que me gano en cuestión de lagrimas.
-Mírame, no estoy destruida, bueno con algunos moretones por la caída, pero me salvaste, tú me trajiste a la vida de nuevo, me enseñaste a ser feliz de nuevo- su cara se calmo un poco.
-Sí, es verdad, pero no he podido perder de la memoria a mis padres- me dijo un poco ya más calmado.
-Y nunca los olvidaras, a tus padres los tendrás siempre en tu corazón- acerque mi mano a su corazón que palpitaba a mil.
-Te amo, eres la razón de mí existir, lo sabes y ahora me tienes a mí para poder superar todos tus  temores, tus traumas, tus obstáculos, ahora mírame, allá abajo hay muchos que te queremos ver feliz entre ellos tu Hermana, y tu primo, vamos, anímate también ella perdió a sus padres, y solo te tiene a ti para que entre los dos se ayuden en esta pérdida.- le dije y al finalizar mi frase le di un tierno beso.
 Bajamos y ya se encontraba como lo dije su hermana y su primo, todos le dieron de nuevola felicitación y cada una de las personas le dio un cálido abrazo, me alegro pues bajamos muy repuestos y muy completos sobretodo con ese garbo y frescura típico se Ian, nos abrazamos todos, salude a mi cuñada Susy y claro a mi Doctor estrella Marcelo, y todos festejamos esa tarde el cumpleaños de un nuevo Ian, un Ian fuerte lleno de vida y mucha felicidad de ahora en adelante.
Esa noche, nos fuimos a dormir, ya muy entrada la noche, el se dio la labor de conocer a cada una de todas las personas que asistieron y le enseñe que sus verdaderos amigos y familiares estaban ahí con él, y nunca lo dejarían, pues ellos estarán siempre que los necesite.
El estaba en el baño y yo en el balcón tomando un poco de aire, con la medalla de mi padre a la que podría jurar se la entregaría a Ian, me puse una lencería negra y de encaje mi favorita y muy provocativa, cuando miraba hacia la luna el me rodeo con sus tiernas y hermosas manos, me sentí protegida y llena de amor, esa noche, no hubo limitaciones, el me volteo y me dio un tierno beso.
-Virginia, te amo eres lo mejor de mi vida y creo que es mejor que sepas la verdad-me dijo al mismo tiempo que yo escuchaba atenta- el misterio por el cual mi herma y no nos sorprendimos por tu nombre es porque nuestra abuela que también en paz descanse, me dijo que vendría una mujer a salvar mi vida, una vida que estará llena de penas hasta su llegada, mi abuela era adivina en cuestiones de amor y personas, intuía muy bien tu futuro y ella desde pequeña me dijo que estoy destinado a quedarme con alguien como tú, fuerte, lleno de vida, y que salvaría mi vida- estaba atónita, la Reina dedujo que yo estaría en esta mansión-Mi abuela era muy sabia y desde que entraste deje que mi corazón estuviera abierto, y mira lo que sucedió.- termino con un beso apasionado.
-Pues entonces bendita sea tu Abuela-le conteste con otro beso pero esta vez el me cargo y me llevo a la cama.
-¿Sabes?, me encanta tu lencería, pero me está molestando mucho que nos estorbe la roba cada vez que quiero solo devorarte- Lo dijo en tono de broma y rio muy fuerte.
Lo mire atónita pues esa parte de él no la conocía, yo estaba en la cama tumbada y el sobre mí, solo se agacho un poco y de repente puso sus manos en mis pechos que comenzaban a ponerse duros y de un tirón rompió todo mi camisón de encaje, yo me quede a su merced y llena de excitación y adrenalina por lo que hizo, el rio y yo solo lo mire atónita, después también se arranco el pantalón de franela que traía puesto y solo eso tenía.
Esta vez estaba dispuesto a probar algo más rudo y yo lo acepte pues tenía sed de él y mucha quemazón por tenerlo dentro de mí, el lo entendió también al igual que yo, y mis bragas fueron casi arrancadas por sus besos y caricias, nos necesitábamos como un adicto a su heroína, el se inclino y me dio un beso que jamás había probado pues sabía a fresas con chocolate, y fue ahí donde me di cuenta que tenía una bandeja llena de ellas, dispuestas a jugar con nosotros, pero ahí entro mi sentido de mujer, y mi habilidad, lo rodee y el se sorprendió pero la sorprendía fui yo pues su miembro erecto estaba, cuando me jalo por la cintura y me penetro directamente, eso me encanto y casi me lleva al orgasmo, un poco ruda la situación, pero aun así alcance las fresas, y tome la más grande, la mordí, y él me quiso morder a mi pero no pudo ya que esta a sus espaldas y con su miembro dentro de mi disfrutando de mis labios, los gemidos no se hacían esperar y la adrenalina subió, me voltee y le dolió ya que me zafé sin aviso y justo cuando el tenia en puerta un gran clímax, eso no me lo perdonaría, estaba segura, pero era un gran truco que había aprendido, y al voltearme ya estaba el preparado para acogerme en sus brazos, y yo lista para ellos, me avente hacia él y el callo sobre las grandes almohadas de pluma, yo sobre de él y sintiendo entre mis piernas su gran erección, no lo hice esperar y mis piernas se abrieron para que la noche nos diera lo mejor, y nos llevara a tocar el cielo…

TIEMPO DESPUES…
Hoy era mi boda con el Príncipe Ian y la verdad era todo un espectáculo, por mucho tiempo fui la comidilla de toda Italia, y ahora sería la de todo el mundo ya que este compromiso era el más mencionado, como debían de deducir renuncie a la revista, a mi tranquilidad, a mi vida normal y corriente, pero la verdad es que tenía que, pues el amor de mi vida lo valía y la hermana de mi prometido, se encargo absolutamente de toda la boda y entre las dos lo organizamos, nadie más, obvio muchos me criticaron, otros se rieron de mi, otros no me dejaban en paz y otros cuantos sacaban lo peor de mi o de mi familia, pero lo único que me importaba es que Ian era feliz y yo con el…

1 comentario:

  1. Ummm, ummmmmmmmmmmmmmmmmm, ummmmmmmmmmmmm, quiero, quiero, mi Ian es lo máximo. Lo sentí en mi piel, lo máximo mi Ian, gracias hermanita. Me gustaría una secuela, pero ya sé que me vas a decir.........dejémoslo allí. Gracias, gracias, gracias,...valio la espera, love u......love u.....love u............quiero a mi Iannnn.

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