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lunes, 4 de octubre de 2010

ERA UNA TARDE DE OTOÑO...


CAPITULO 2


DOMINGO 8 DE FEBRERO.
El rayo de sol me dio en la cara, parecía un poco más llamativo que otros días de sol, tal vez sea porque cambio la estación del año aquí o porque lo veía diferente, me levante sin ganas, y solo lo hice porque teníamos que ir a misa, ya que cada Domingo se debía hacer eso no porque queramos o no simplemente porque se tenía que ir.
Me bañe y me arregle para estar lista a tiempo, pero aun era muy temprano así que me senté a contemplar en la ventana y el viento frio que se movía par a todos lados, de repente hubo algo que me llamo la atención y sin pensarlo Salí para ver que era aquello que aullaba sin cesar.
Camine por fuera de la casa, y estaba en medio de ese gran jardín que ahora se tornaba muy polvoso y lleno de basura. No le tome importancia así que seguí caminando y sin darme cuenta me tope con una gran puerta de madera gravada con varias figuras en meta, como si fueran leones o algún tipo de animal feroz, me atemorice un poco pero no me importo, y en cuanto puse mi pequeña mano en la manija de la puerta se volvía a escuchar ese aullido que me seguía desde dentro de la casa, y que no paraba de decir mi nombre.
-Soranyyyyyy….. Soranyyyyyy…. Ven, ven…. Te estoy esperando…
El vello de mi nuca se erizo, pero había algo en esa voz que me hacia estar llena de confort, tranquilidad y paz. Sobre todo paz, lo que me dijo anoche mi abuela me sorprendió mucho pero la verdad no le tome importancia, solo esa era la leyenda urbana obvio sin terminar, pero con algo que me hacia seguir pensando y no aceptando esa leyenda.
Abrí la puerta sin dudarlo, y un aire frio y tenebroso me lleno el cuerpo, pero entre sin más y encontré obscuro el cuarto y muy frio, alrededor se veía un cuarto abandonado desde hace años, ya que había polvo y telarañas por todos lados, me sorprendió ver muebles tapados con sabanas blancas, y sobre todo estaba cada cosa en su lugar somos si no hubiera pasado nada enfrente de la sala había una chimenea grande y sobre de ella en la pared había un retrato muy grande de dos personas bailando, con una corona cada uno y sobre todo muy guapas. Cuando me di cuenta en aquel rostro pintado me di cuenta que ya lo conocía, era la misma persona que mi abuela menciono y la misma persona que esta parada siempre en aquel árbol frente a mi ventana. Me dio tanto temor que mi cabeza empezó a dar vueltas y vueltas tanto que quería salir corriendo de ese lugar y al darme la vuelta me encontré con  el ala oeste del cuarto y había una escalera vieja y polvosa también, esto me lleno de temor por qué no sé si fue mi imaginación o simplemente lo soñé pero venia bajando una persona, o una sombra que me dio mucho temor y Salí corriendo hacia la puerta, fue tal mi desesperación que en vez de abrirla la cerré yo misma de nuevo y cada vez sentía que se acercaba esa espantosa sombra,  la a puerta se abrió sin esforzarla y Salí corriendo hacia mi recama, mis padres me buscaban ya que los encontré en mitad del jardín gritando por mi nombre y la abuela también.
Muy angustiada Salí de esa parte de la casa y trate de controlarme, respire profundo y me arregle un poco para que vieran que solo Salí a caminar, pero había unas manchas de polvo en mi blusa blanca, y claro la abuela lo noto.
-¿Pero que te ha pasado hija mía?- su cara fue de asombro pero cuando le dije que me resbale y caí se tranquilizo.-
-solo me resbale y caí en una parte del jardín nada importante abuela.- mis padres no me observaron nerviosa ni nada por el estilo, solo lo aceptaron y comentaron;-
-Bien, pues vayámonos, es tarde y ya empezó la misa.-dijo mi papa abriéndole la puesta a mama.
En el transcurso de la misa recordé lo que me había sucedido y estaba dispuesta a regresar a ese lugar, que aunque me da miedo me tria mucha, paz. Mi abuela me miraba de forma extraña y yo sabía que deducía todo porque ella era muy inteligente y sobretodo percibe cosas que otros no.
En la comida tenía que actuar con naturalidad pero la verdad estaba tan concentrada y muy preocupada por lo que había pasado en ese lugar que me imagine mil cosas, desde un asalto hasta una muerte atroz  y malvada que solo dejo tristezas entre personas y sobre todo  mucho dolor.
Atando cabos me encontré con que mi abuela había vivido toda una vida en ese lugar tan lleno de misterio y tenía que abrir mi mente y corazón hacia ella para que ella me aconsejara.
Después de la cena entre en su cuarto, un lugar lleno de recuerdos y olores de todo tipo como menta, tabaco y canela. Ella estaba sentada en su mecedora junto a la ventana que daba hacia la misma dirección que la mía.
-Pasa hija, estoy observando el atardecer- tenía los ojos fijos en el sol, algo que yo no podía, ahora que lo recuerdo jamás miraban mis papas a la abuela quien sabe por qué.-
-¿Qué tienes hija cuéntame, ven y dime qué te pasa?- me lo dijo con tal seguridad de cómo si supiera lo que me pasaba.-
-Abuela, solo quería seguir escuchando aquella historia que no terminaste de contarme, esa leyenda urbana. Por favor cuéntamela de nuevo.-
-Era una tarde de otoño, en la cual había un matrimonio muy joven en el cual, estaba prosperando como nunca otro antes… - empezó a contar con la menor intención de parar y le puse la mayor atención…
-El era empresario y trabajaba en un banco que estaba por ser de su propiedad, algo que la verdad era muy difícil de conseguir, pero con esa destreza y sobretodo inteligencia quien no, junto a él siempre estaba su amada esposa, Sorany como te dije que se llamaba, ella se parecía mucho a ti, los mismos ojos, con ese brillo en particular, y la sonrisa ni se diga. La elegancia y sobre todo el cuerpo ella es casi igual a ti como te digo y pues la presumía por todos lados había envidias como siempre, y también había un par de nobles y sobre todo algunos de mucha confianza y lealtad, eso en esos tiempos era muy difícil de encontrar.  Su esposa no pasaba de los 20 años como tú en estos momentos y el ya tenía la suficiente edad madura, los 30´s así que lo veían como un héroe, y teniendo todo ese dinero pues quien no lo respetaría, su esposa siempre era de hogar hacia la comida y preparaba banquetes  de gran tamaño, se podría decir que cada 15 días hacían uno solo para que pudieran presumir las cosas nuevas que adquirieron en ese lapso, ellos nos querían tener por el momento familia así que disfrutaban viajar y darse sus gustos, hasta que un día en navidad el año siguiente, la banca fallo en contra de este magnate  y el banco se estaba hiendo a pique algo que su esposa y el no aceptaba,  y esa tarde de invierno, paso algo inimaginable, se empezaron a escuchar gritos ensordecedores, y provenientes de la gran mansión de donde tu saliste en la mañana, nadie supo lo que paso, unos dicen que Pedro Pablo la mato, otros dicen que lo dejo por otro millonario, y otros dicen que alguien la mato para que el luego se suicidara Pedro Pablo, nadie sabe la verdadera historia y la casa fue cerrada e intacta hasta que alguien la comprase. Pero pasaron los años y esa casa fue abandonada y ya casi nadie supo de los que habían vivido ahí…

-Tiempo después las leyendas fueron circulando y se volvieron solo en eso leyendas urbanas…

-Abuelita, ¿cómo era Pedro Pablo?- su cara me dijo muchas cosas pero a la vez me dejaba con duda ¿a caso lo abría conocido ella?

-Pedro Pablo, era un joven alto, gallardo, apuesto, tenía los ojos verdes, y su musculatura siempre era bien formada, además que los trajes le quedaban a la perfección; era muy caballeroso, y sobre todo te hablaba con franquead y respeto.  Era todo un caballero. Montaba a caballo e inclusive adoraba a los animales.

-¿De qué tanto hablan?, llevan horas aquí metidas, la luna ya se puso y ustedes como si nada.- entro mama interrumpiendo la conversación, y la abuela se levanto.

-Pues de muchas cosas, hija, de abuelas y nietas. No te preocupes.- la vuela le respondió con naturalidad.
-Bueno es hora de ir a dormir, mañana tienes escuela y este fin de semana a sido muy largo para todos...- mi mama lo dijo arreándome para mi cuarto.
-Adiós, abuela y gracias! –
-Adiós hija mía, duerme y no pienses en nada mas.- y justo cuando le di el beso de buenas noches me dio un rosario enredado entre sus dedos.-
-Úsalo siempre, para que te cuide cuando yo ya no esté.- su cara era de expectación.
-Si abuela, pero siempre estarás cuidándome, te quiero.-
Me acosté a dormir después del ritual de aseo y las sabanas estaban un poco frías, pero a decir verdad, la habitación estaba fría, me pare para ver si estaba abierta la ventana pero no, en eso me acerque la mano a la boca y sople, saque humito de ese que aparece en invierno, me sentí extraña como observada y cuando levante la vista hacia el frente de la habitación me encontré con un rostro y el cuerpo de un hombre sentado cruzado de piernas, como si estuviera contemplando mi rostro al dormí.
Me asuste tanto que quería gritar pero mis instintos no podían, era como si estuviera clavada en la cama, y sobre todo como si no tuviera voz, pero hice el esfuerzo y un grito desgarrador salió de mi garganta…..
-¡!!!!!!!MAMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!