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domingo, 14 de marzo de 2010

MUERTE Y VIDA

Alec me miro expectante como si yo me fuera a arrepentir, pero jamás ya era demasiado esperar y de pronto sus manos se colocaron en mi rostro acogiéndolo como si fuera un bebe, sus labios suaves y cálidos encontraron los míos, su lengua exploraba cada parte de la misma. Mis choques se hacían cada vez mas fuertes lo gozaba poco a poco, yo me encontré con los botones de su camisa y los desabroche uno por uno mientras el recorría mi cuello con cautela y dándome pequeños besos en torna a él, mi cabello cayo cuando el deshizo mi coleta y cuando termine de su camisa el bajo un tirante de mi vestido, y mi hombro se lleno de fuego cuando sus labios lo recorrían con besitos. Entrelace mis dedos en su cabello sedoso y fuerte, el se encontró con el otro tirante de mi vestido y lo hizo rodar, las sensaciones dormidas en mi estaban renaciendo, hacía mucho tiempo que no me sentía deseada y amada, el me tomo en brazos y me coloco sobre de él, al hacerlo se topo con el cierre del vestido yo me abalance hacia él para que nuestras bocas siguieran explorándose en un intenso de conseguir la perfección, su camisa desabrochada hacia que su pecho reluciera a la luz de las dos únicas lámparas que encendió, los cuadros de su abdomen me hicieron sentir perdida en una sensación de magia, de pronto al recorrer cada parte de él me encontré con el broche de su cinturón el ya había bajado más de la mitad de mi cierre y mi vestido callo hasta la altura de mi cintura dejando al descubierto mis pechos que con tan solo una mirada de el sintieron una erección. Ya lo había despojado de su cinturón y ahora iba por su cierre el gimió al sentir mis manos en su abdomen, de pronto tomo en su mano uno de mis pechos, lo masajeo y yo me arquee al contacto. Me sentía tan excitada y lo necesitaba ya dentro de mi; sentir que me correspondía y que mis sentimientos no se equivocaban. Mis piernas estaban en torno a él, así que mi vestido rodo hasta mis caderas, me despojo de el quitándolo por arriba y me quede desprotegida solo tenía en mi, mi amor y mis bragas blancas, hizo suyo mi cuerpo y lo recorría de punto a punto. Los choques eléctricos que sentía estaban en su máximo esplendor. Mis movimientos en torno a sus caderas lo hicieron considerar la idea de que yo quería mas, mis brazos se posaron alrededor suyo, y nuestros labios se volvieron a unir.

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